17/10/09



Suaves alegorías

Siempre tuve la fantasía
de que la locura tuviese un velo violeta de cipreses
con poemas en las manos.
Me avisaron luego
que el color es solo una ilusión
y que las manos son una tracción
para una material transformación.
Siempre me rehusé a los procesos alegóricos de la materia,
a la explicación logarítmica de los cuerpos,
y a las etapas membranosas del tiempo.
Cuando algún pie con sus huellas vírgenes y prolijas
apoya sus garras sobra la morada del misterio,
siempre recuerdo que Pessoa en su nada vino bebió,
y que Schumann loco
en los brazos de su amante murió.

Rudy.





Mirando al cielo desde un laberinto
comprendí la mueca altiva del pájaro en su vuelo,
descubrí que la belleza no necesita sonreír,
y que por su indiferencia
en la oscuridad brilla cada estrella.

No hay sitio donde pueda posar un relámpago,
mientras empecinados morimos
en este laberinto de espejos,
no tenemos noticias de ningún suicidado
que se haya arrojado desde una nube,
pero aún insistimos en cavar pozos en tierra firme.

Nada sabemos aún del viento ni del tiempo,
pero seguimos soplando por los siglos
escuchando los ecos
de aquellos muertos que decían estar convencidos
y que nunca miraron el cielo
para no darse cuenta
que estaban perdidos.

Rudy.




Siento un dolor náufrago en esta tierra a la deriva.
Mi cansancio es un velero que zarpó de un cuento de hadas
agolpado de bocas silenciosas
que contaban historias extraordinarias.
No tuve el coraje de bordar palabra alguna
sobre las velas que dialogaban con el viento.
Fue el designio de algún Dios prisionero
el que me abandonó sin remos
y me dejó como única brújula el cielo,
para guiarme en este hambriento desierto
que mis contemporáneos llaman progreso.

Rudy.




Que en toda profundidad hay silencio
me lo enseñaron los dioses
cuando inventaron el viento.

Hoy descubro en el fondo de tus ojos
que la palabra es la culpa
a la necedad de andar vestidos.

Rudy.
ABSTRACCIÓN

“Abstráete y mira” murmuran algunos agonizantes. Y una vez miré y ya no quise salir de la abstracción. No es para escaparle al dolor sino para mirarlo a la cara. En cada noche la luna refleja mis seres alocados ironizando al sol. Cada silencio es una burla a los espejos mudos donde se miran las palabras. No puedo dejar este papel. No quiero escribir números en hojas muertas donde el punto final es una cuenta. Y allá. Afuera. Mis pies sufren las embestidas de los mercaderes del almanaque. “Abstráete y mira”. Y mis ojos vieron que no hay castigo para semejante almacidio…Y después me piden que salga de la abstracción. Que camine como quien no vio. Mi piel sigue diciendo no. La abstracción es el refugio para tanto frío. El lugar preciado donde no hay morosos. No tengo tiempo para perder el tiempo en discusiones ateas. No comprendo el precio de tantas sonrisas ágrafas. A esta prosa se aferra mi sangre para no caer a ese cielo y derramarse inútilmente. No será la mía la que cubra sus calles. Sobran las esquinas para que los vencedores del alba colapsen. Sobran las lágrimas como para salir de la abstracción.

Rudy.